Los primeros resultados del estudio de la firma Monitor dicen que la riqueza de Bogotá y la región que la circunda no está en los recursos naturales, sino en la capacidad de conquistar rápidamente a los consumidores de otros países del mundo.
Por: DIEGO HERNANDEZ.
Redactor de EL TIEMPO
Treinta años atrás Singapur y Bogotá presentaban unas condiciones económicas y sociales muy parecidas. Sin embargo, las acciones y esfuerzos encaminados hacia un mismo objetivo lograron que este puerto asiático mejorara su situación, mientras que la capital de la República para alcanzar el grado de desarrollo que hoy tiene Singapur, teniendo las misma tasa de crecimiento que existe actualmente, necesitaría alrededor de 100 años.
El estancamiento de Bogotá se debe a que existen mecanismos legales que influyen fuertemente en el desarrollo de las instituciones y a la falta de toma de decisiones.
En el primer punto se puede introducir la veda que existe en la Constitución y lo reacia que ha sido la clase política a permitir la reelección del Alcalde Mayor, situación que ha impedido la continuación de programas prioritarios para la ciudad. Esto mientras que en otras ciudades como Seatle (Estados Unidos) la reelección del dignatario ha sido una de las grandes ventajas.
Y en el segundo, un ejemplo clásico de falta de toma de decisiones es el sistema integrado de transporte masivo, tema del cual se viene hablando desde 1940.
Las anteriores, fueron algunas de las reflexiones que presentaron ayer Michael Fairbanks y Yim Vesterman, encargados por la firma Monitor de desarrollar el estudio de competitividad para Bogotá que se viene adelantando con el liderazgo de la Cámara de Comercio y la Alcaldía Mayor.
Fairbanks dijo que el objetivo primordial del estudio es empezar el proceso de transformación de Bogotá en una ciudad capaz de brindar un alto nivel de vida a los ciudadanos.
Para lograr la transformación es indispensable cambiar el paradigma. "Toca empezar a reconocer que Colombia no es un país rico. Que el sol, el oro, las esmeraldas y el petróleo no son la riqueza dentro del nuevo esquema mundial, sino que lo es la capacidad de aprender juntos, de escoger decisiones rápidamente para alcanzar a los consumidores de otros países.
"En definitiva es la creación de la ciudad global necesaria para el éxito de la región. Una ciudad competitiva. Esto se logra a través de mano de obra calificada que a su vez se alcanza con una fuerte inversión en el sector de la educación", dijo.
¿Cómo se da el cambio?
Fairbanks dijo que para que el cambio se produzca es necesario entender cuál es la estrategia que se está utilizando actualmente, reconocer sus aspectos positivos y negativos y establecer la urgencia del cambio.
En este punto se debe establecer un diálogo honesto en el que no se culpen los unos con los otros, situación en la que juegan un papel importante los medios de comunicación.
"Ellos, deben crear discusiones de competitividad sin culpar, sin crear 'defensibilidad'. Se debe producir un cambio mental: del gobierno, del sector privado y de los medios de comunicación", dijo.
Fairbanks aseguró que el cambio por lo general se genera desde un punto de tensión. Por ejemplo, en Bolivia lo generó la hiperinflación y en Perú, el 'Fujimorazo'. Por eso, hay que incentivar el movimiento necesario para dar inicio al proceso de cambio.
Dijo que es importante desarrollar una estrategia, una visión de la región para el futuro que debe ser compartida por todos aquellos que estén involucrados en la tema de decisiones, crear una coalición guiadora -líderes que se comprometan con el proceso-, comunicar la visión, generar triunfos en corto plazo, institucionalizar los cambios y monitorear los objetivos.
Para desarrollar esa estrategia en Bogotá, la firma Monitor diseñó tres fases: en la primera, a través de comparación, se establecerá cuál es la posición de la capital de la República frente a otras ciudades del mundo. Fase que ya terminó.
Con este conocimiento, se iniciará la conformación de la estrategia que se va a impulsar, para luego reafirmarla. Este proceso puede durar entre 10 y 15 años, dijo Vesterman.
En este momento se empezó la segunda fase del estudio. La tercera consiste en constatar que se estén cumpliendo las acciones que se proponen en el estudio.