Ayer la Navidad bogotana no fue roja ni blanca sino zanahoria. Los bogotanos recibieron al Niño Dios con rumba hasta las 6:00 a.m. y en algunos sectores de la ciudad con pólvora, a pesar de estar prohibida.
Autorizados por el Alcalde Mayor a prolongar la fiesta como premio por el buen comportamiento durante las jornadas de desarme, los ciudadanos, como buenos alumnos de la clase de cultura ciudadana, no se entregaron a los excesos y el balance general es positivo en cuanto a seguridad y accidentalidad.
La mañana de ayer fue aprovechada por los niños para estrenar sus juguetes y por muchos adultos para hacer el tradicional 'paseo de olla'. Los patinadores y atletas que suelen disfrutar del ambiente deportivo de las ciclovías encontraron que estas no estaban funcionando.
Muchos prefirieron desafiar el peligro y tomar sus rutas habituales de paseo en bicicleta a pesar de que estas estaban habilitadas para que los carros circularan. Otros tuvieron que esquivar la basura que se acumuló en las calles y para los conductores el regalo de Navidad fue encontrar las vías sin los habituales trancones.
|