--Yes, abuela.
--You abuela no va a esperar a que llegue la ambulancia del rescue. Oíste esa sirena. La próxima será para mí. ¡A mí no me van a agarrar!
--Slowly, abuela. Mas des-pa-cio.
--Necesito tu ayuda. You help you abuela, ¿okay? You love you abuela, ¿right?
--Yes, I do.
--Bueno, listen. No voy a esperar a que llegue la ambulancia del rescue; me conectan a una máquina y no me dejan morir en paz. Además, no quiero que me entierren aquí. Yo sería la primera. ¡Muerta y sola! Además, yo no entiendo a los muertos de este país. Kicito, aquí todo se dispersa, también los muertos. Quiero que me entierren en La Habana. Mi bury Havana, ¿okay? No here.
--But you aren't dying abuela. No mo-rir!
--Pronto. Anytime! Ya tengo... Mari, Mari, Mari-Clara, ¿tu te acuerdas cuantos años tengo?
--(Please mother! I'm trying to concentrate on this last posture. No me molestes ahora.)
--Bueno, anytime. Ya tengo muchos años y ayer estaba lloviendo al revés. Dos meses antes de la muerte de papá también llovió al revés. Any minute now, any minute!
--Llo-ver al revés. No com-pren-do, abuela.
--Yes, Kicito rain backwards.
--It can't rain backwards! What a silly idea. No po-der llu-vi-a backwards.
--Verdad. ¿Tú piensas que tu abuela te podría engañar?
--You had too much coffee, abuela. Coffee makes you high. You mu-cho ca-fé. Ca-fé te po-ni-o un po-co lo-ca en la ca-be-za.
--Ustedes solucionan todo con la locura. No comprendo por qué no me crees. Yo te creí cuando me dijiste, hace mucho tiempo, que había un leñador gigante (Paul Bunyan), y que los conejos ponían huevos y que un hombre había dormido por veinte años y cuando se despertó, la barba le llegaba hasta los pies. Recuerdo que se lo conté a todas mis amigas del barrio. Mira, Keith, abuela no estay here, ¿okay? Sylvia está sola. Sylvia alone, I go accompany her.
--But Sylvia is dead. Es mu-er-ta. You told me so.
--(Tienes ochenta y tres, mamá, eighty three. Naciste en el tres.)
--¡Y qué crees tú! Los muertos también se sienten solos. Los muertos necesitan otros que los acompañen. Pero otros muertos de su edad, si no, no pueden conversar. Además, me quiero ir. Desde que llegué aquí, solamente he trabajado. Sé que tenemos esta casa grande con una piscina olímpica y que la puerta del garaje se abre sola, y tengo doce televisores a color en mi cuarto, y diez y seis despertadores, y un closet repleto de ropa y me van a regalar un VCR, pero, ¿quién habla con esta vieja? Tu madre siempre ocupada con las clases de meditación trascendental y en las clases de aerobics, y tu padre está siempre ocupado en su taller de impotencia, y cuando hay una fiesta me visten como un maniquí, y los invitados siempre dicen: "Gramma, very nice", y de ustedes, mis nietos, tú eres el único que trata de entenderme. Y cuando venga la ambulancia, todos van a decir: "Do everything you can to keep her with us. Hagan todo lo que puedan". Y entonces me conectarán a una máquina y así estaré como vegetal que no necesita vivir. ¡No is the coffee! You help you abuela ¿yes or no?
--Okay, okay. What do you want? But make it quick. I've got to go to the tryouts. Rá-pi-do. Yo ir prác-ti-ca football.
A la mañana siguiente, la abuela me explicó los detalles de su escape mientras yo juré no contarle a nadie este secreto.
Después de jurar, le di la mano y caminamos hacia los arbustos. Buscábamos un árbol fuerte. En el medio de ese pequeño bosque, la abuela se detuvo, miró alrededor y escogió un árbol de tronco robusto. "Vamos, ¿qué esperas?", dijo al mismo tiempo que me ponía el hacha en la mano, y como una loca cheerleader gritaba: "Túmbalo, túmbalo, rarará!" En ese momento vi, en la copa del árbol, un nido de gaviotas negras. Yo sabía que el cedro sería el árbol más apropiado para las intenciones de la abuela, pero las gaviotas negras eran una especie de pájaros en peligro.
Después de pensar por varios minutos, le dije que el cedro estaba enfermo, y escogí uno comido por los gusanos. La abuela sonrió al ver que de un golpe de hacha, el árbol caía, mientras ella gritaba: --You cut Kicito, you cut good.-- Yo solamente sonreía con un aire de superioridad, ya que pensaba que seguramente yo había salvado una especie de pájaros al borde de la extinción.
La abuela me enseñaba cómo y dónde tallar. Seguí sus órdenes al pie de la letra, abriendo un hueco en medio del tronco. Mientras yo estaba muy entusiasmado abriendo el hoyo, la capataz gritó otra vez:
--¡Quítale las ramas, quítale las ramas! Take the arms off the tree, take the arms off the tree!
No comprendí a la abuela, y ella, perdiendo su paciencia, me quitó el hacha de las manos, desmembrando el vegetal. Esa tarde el cedro quedó como una tabla agujereada por termitas humanas. La abuela, satisfecha, contempló la obra, al mismo tiempo que me daba una palmada en la espalda. Le sonreí una vez más mientras me deleitaba pensando que había salvado a las gaviotas negras de los caprichos de aquella viejecita impetuosa que todavía no comprendía.
Durante aquel mes fuimos religiosamente a los arbustos donde, camuflageada, continuaba nuestra empresa que cada día tomaba más y más la forma de un barco. La embarcación tenía dos compartimientos, uno para sentarse y el otro para provisiones. No tenía ningún tipo de propulsión, aunque si tenía un falso timón. Cerca de la proa había un agujero para colocar una pequeña asta para una bandera blanca. El exterior estaba cubierto de piedras de rin que la abuela había sacado de vestidos viejos, y de retratos de Julio Iglesias. Y todo estaba pegado a la superficie con " super-glue". Esa misma tarde, la almirante inspeccionó la obra y al mismo tiempo me hacía varias preguntas importantes para averiguar mis conocimientos náuticos. Finalmente, le confesé que ni siquiera sabía nadar bien. Con mucha calma, la abuela me dijo que fuera a la biblioteca y buscara una carta de navegación.
--Kicito, cuando tu aprendas la carta de navegación, vamos a tomar la camioneta de tu padre y colocamos la embarcación allí, luego nos vamos hasta la Marina de Key Biscayne para alquilar un bote de motor. We take pick-up. We put embarkation and rent motor boat, ¿understand you?"
--I guess so ma'm.
--Entonces vamos a remolcar mi barca hasta donde comienza la corriente del golfo. Allí yo cambio de barco y tú cortas la soga. ¿Understand you?
--But why? ¿Por-qué?
--Yo voy hacia el sur. Yo voy para La Habana. Si, Kicito, me voy para La Habana y no vuelvo más. I go to Havana no come back no more.
--But can't you take a plane? ¿To-mar a-vi-ón?
--Te he explicado muchas veces ya que no hay otra forma de llegar.
--But you'll die on the way! Mo-rir en bo-te, abuela.
--No morir en bote. Morir aquí en tierra. No te preocupes. Llegaré en un par de días. Y cuando llegue les enseño mi bandera blanca, salgo de la barca, me tomo una taza de café, cojo un taxi y sigo camino al cementerio donde está Sylvia y...
Al día siguiente, me encontraba en la biblioteca robando una carta náutica que venía dentro de un deshojado National Geographic. Recuerdo que la metí dentro de mis calzoncillos para escapar del detector electrónico. Llegué a casa con mi b otín. Lo abrí. El contenido de la carta me asustó. Entonces, doblé la carta y la escondí en mi escritorio. Para aprender a leer la carta necesité casi tres semanas. Cuando le dije a la abuela que la sabía de memoria, ella fue a su cuarto y se puso un vestido de gala. Fue al mall donde se compró dos vestidos de noche, un parasol floreado y siete grabadoras, estilo "ghetto blasters". Me mostró los vestidos y me explicó que el morado era para Sylvia, que no podía llegar sin regalos.
Cuando llegó el día marcado para partir, la abuela vestía muy bien y llevaba su parasol como una auténtica torera primaveral. Le señalé hacia el camión. Le abrí la puerta con gran reverencia, a lo Sir Walter Raleigh, y al mismo tiempo le tomé la mano para ayudarla a subir a la camioneta. Yo estaba muy contento: era la primera vez que conducía la camioneta de mi padre. Él no sabía lo que estaba ocurriendo, pues él y mamá andaban de fiesta. Durante la noche, la abuela había robado las llaves que estaban en la puerta del armario. Arrancamos y fuimos hacia los arbustos. Al llegar, nos bajamos, y con gran esfuerzo y tres poleas pudimos colocar la canoa dentro del pick-up. Eran cerca de las tres de la mañana y ambos estábamos eufóricos: yo porque por primera vez conducía por la U.S. 1, y la abuela por ver que su empresa se cumplía.
Estacioné la camioneta y fuimos a alquilar un remolcador. Nos montamos en el barco y la abuela destapó una botella de cognac que llevaba debajo de la falda. El primer trago me quemó la garganta, la abuela me dijo que cuando regresara a puerto me bebiera el resto. Ella bebió su trago de un solo golpe.
Lentamente íbamos hacia el sureste, buscando el Gulf Stream.
No era fácil remolcar aquel tronco transformado. La abuela hablaba sin parar, contándome desde el día que se le metió el dedo en la moledora de café hasta el primer beso de Nelson, mi abuelo, a través de las rejas de la ventana. Nos estábamos acercando al destino de mi abuela. Reduje la velocidad. La abuela se dio cuenta que estábamos cerca y perdió la efervescencia. Con una expresión muy pensativa dijo:
--¿Sabes por qué tengo que hacerle compañía a Sylvia? El beso que me dio tu abuelo era para ella. Yo sabía que esa tarde pasaría a verla. Hacía tiempo que él la cortejeaba. Yo me cubrí la cara con un velo y me besó a través de la tela creyendo que era Sylvia. Yo me descubrí la cara y él se enamoró de mi. Sylvia murió soltera y sola. Nunca me lo perdonó. Dicen que mi pobre hermana murió vomitando estrellas.
--¿Es-tre-llas? Stars?, dije.
--Si, estrellas. Yo creo que Dios le recompensó su sufrimiento de esa manera. ¿No believe me?
--You can't throw up stars. No vo-mi-tar es-tre-llas!
--Okay, si te digo que antes de morir Sylvia había tomado una sopa de pollo y estrellas, chicken and estars soup, ¿you believe me?
--Well, it makes more sense. Not a whole lot, but it makes more sense that she had soup. Cre-o una po-qu-i-ta más chicken and stars so-pa.
--Tengo algo más que contarte, Kicito. I have something more to tell you. It is no all. Yo fui infiel a tu abuelo dos veces. I was infiel to your grandfather two time in my life. You abuela was one of the girls that Julio Iglesias loved before. Yo fui una de las que Julio Iglesias amó, y también fui amada por Kirby. Fui la Sara Bernhardt de su poesía.
--Kirby, the black bean soup maker? ¿el ja-ce-dor de so-pa fri-jo-les ne-gros?
--No, no, el poeta. The poet. Pero lo dejé porque era muy mal educado. I left him because he very ill mannered. Él y yo trabajábamos en la fábrica Libby y él era el foreman. Después vi que era muy grocero y me desilusionó. Todos los días al terminar el día de trabajo, cuando sonaba el pito de las cinco me decía: --Nelia, cojón--. ¡Qué mal educado! Por eso lo dejé. He say bad word in the fabric at five every day when whistle sounded. That is the why I left him.
--Still you don't make much sense abuela. No en-ten-der-te mu-cho.
--Es okay. But I loved your grandpa more. Remember that.
Después de nuestro último diálogo, ella abordó la embarcación mientras yo cortaba la soga que la había remolcado. La rústica canoa se alejaba poco a poco, y ella, sonriendo, me tiraba un último beso.
--You good, ¿okay? Good bye honey. No worry you me. Si tengo problemas al llegar es easy, los compro con las grabadoras. Para eso las traigo. I buy them with the players.
No volví a mirar en su dirección. Arranqué el motor y seguí hasta llegar al puerto. Quizás yo iba triste porque nunca había creído los cuentos de estrellas y lluvias al revés, o porque tenía miedo de que se hundiera el cedro comido por los gusanos.
* * *
El tiempo ha pasado con fugacidad, y la marea ha subido y bajado miles de veces desde aquel día en que mi abuela se marchó. Miles también han sido las veces que fui a la marina para mirar hacia el sur y beber un trago de cognac.
La semana pasada, por primera vez, vi que llovía al revés y comprendí que, en realidad, los conejos no ponen huevos. Pensé en mi abuela y comprendí que mi hora se acercaba. Se lo dije a mi nieto y él me respondió que seguramente yo había bebido demasiado café.
Fui al viejo baúl y allí encontré la carta de navegación que había usado para trazar la ruta de mi abuela. Estudié la carta. Yo quería desembarcar en ese mismo lugar, como mi abuela. Inmediatamente comprendí que las flechas que indicaban la dirección de la corriente apuntaban hacia el noreste y no hacia el sur. Yo había leído la carta al revés. Un profundo pesar recorrió mi cuerpo. Entonces, imaginé a mi abuela congelada, con su vestido tan elegante y destrozado, y el parasol sin tela, muriendo sola como una vieja vikinga tropical, envuelta en un témpano de hielo frente a las costas noruegas.
La sirena me hizo regresar a la realidad, mientras alguien gritaba:
--Mouth to mouth. Give him mouth to mouth. Get some air in his lungs. Hook him up to the machine!
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